Sonrisas, y miradas, y abrazos fuertes y sinceros. Verdades. Y estas palabras.
La tarde en que descubrí de nuevo el movimiento de las nubes, y las noches de frio, el abrigo.
Los bosques que añoro, las montañas que admiro y que me miran. Las huellas sobre la hierba de infancia, el olor del campo.
El sol que sonríe, el sueño que dibujaron para mi.
Una flor; sólo una.
El calor de un té que descubre nuevos mundos y que habla de aventuras nuevas, de aventuras viejas.
Los proyectos olvidados, las vías de trenes y el reloj de cada estación, detenido. Mi espera.
El reflejo del espejo y la cama deshecha.
Las páginas pasadas, las que aún no llegan. La historia contada;
… y el silencio, regalo mi silencio.
octubre 13, 2008
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