julio 29, 2008

... Que Lux Aeterna se escribió en una Underwood.

Lo descubrí ayer, cuando retomé la lectura de la novela que tenía suspendida hace ya varios días; y parece ser un hecho clave en la historia. Acababan de pasar el turno 502 a la ventanilla 21 en el dispositivo que distribuía los clientes en la estación de trenes de Atocha, el mío era el 565. Sentado en una de las luchadas bancas de la sala, donde el aire acondicionado apenas es suficiente para amortiguar los 31° exteriores y los cientos de de seres humanos del interior, me encontré de nuevo en una de las situaciones que me ha proviso de mayor disfrute y descanso; Leyendo, mientras espero, mientras descanso.

Podría citar la lectura de El Hippie Viejo de Rolando Hanglin, a orillas del rio de la plata, del lado Uruguayo, mientras esperaba el ferry que surcando el dulce de leche nos llevaría a Buenos Aires; como no citar El Pintor de Batallas de Arturo Perez Reverte, sobre el largo muelle en Puerto Madryn distraído sólo por el mágico y cadente respirar de las ballenas; citar cualquiera de las dos lecturas de Los Pilares de la Tierra de Ken Follett, en el tren que desde Belgrano me llevaba a la estación Retiro, o en la hamaca blanca colgada en uno de los corredores de Las Nubes, sabiendo a mi madre y mi abuela tras el delicioso olor del café hecho en fogón de leña.

Podría seguir, y me encantaría recorrer de nuevo todas las sensaciones y los recuerdos, que se han convertido para mi en el verdadero valor de la lectura. No quiero distraerlos frente a la pantalla del computador, prefiero invitarlos a sentarse unos minutos en el banco concurrido de un parque o un café de esos que están frente a los edificios de oficinas, allí, mientras el resto del mundo corre, ustedes pueden, con el sencillo paso de una página, entrar en otro que los espera ansiosos, que los recibe y los recibirá siempre dispuesto, cuando cada quien quiera recorrerlo.


Nota al Final Pido excusas a quienes coincidan conmigo, en este momento o en uno futuro en la lectura de la nueva novela de Ruiz Zafón; les aseguro que hay suficiente sustancia en el libro adicional al detalle que acabo de compartir.

julio 22, 2008

... que prefiero los leales a los competentes.

Pascual Montañés, en su clase de Dirección Estratégica nos preguntó si, en nuestros roles de Directores (Jefes, Gerentes, Ejecutivos, Vicepresidentes ...) preferíamos estar rodeados de leales o de competentes.

Me alejo en cierta medida de las definiciones disponibles a primera mano de Lealtad y Competencia como cualidades o atributos, y asocio mas la primera con un Valor o Calidad del ser humano, que existe porque se construye, porque se gana, porque se merece, se recibe y se entrega. Entendiendo que la lealtad es una calidad de la que se es beneficiario / depositario como Director, la prefiero frente al atributo de competencia, pues entiendo que esta, sea técnica, administrativa, funcional, formal o de cualquier otro tipo, se puede adquirir con relativa mayor facilidad. Lo observo también desde el punto de vista de cuan complementarios resultan uno y otro "atributo". La lealtad, una vez construida, tiene dos pilares fundamentales: 1. El respeto de quien es depositario de la misma; respeto por aquello que significa la función de Dirección para sus leales, respeto por la función formativa de la Dirección, por las expectativas que genera, alimenta y construye. 2. El reto que el Director afronta en cuanto a formación y desarrollo de sus leales, dicho de otra forma, en el desarrollo de las competencias de sus leales.
Así las cosas, como Director prefiero contar con la lealtad de quienes me rodean, y acepto encantado el reto de fomentar el desarrollo de sus competencias, potenciar las que ya poseen, y orientarlos en la adquisición de las aquellas que requerimos en el equipo y de la que carecemos.

julio 19, 2008

... que los vallenatos se llevan muy bien con la sangría y el cochinillo.


Debo decir que en estas semanas en Madrid he disfrutado ampliamente de la mezcla de vino tinto, hielo, frutas y, tiempo. Debo decir también, y ustedes ya lo saben, que no soy el mas fanático seguidor de la música vallenata, de hecho, soy casi ignorante en ese sentido. Sin embargo hoy, en el escenario que dispuso la embajada Colombiana en Madrid, en la Plaza Mayor, para adelantar el 1° de los mas de 1000 conciertos por la paz y la libertad, iba preparado con la referencia sobre el autor / intérprete de El Papá De Los Amores (Gracias Sta.!!!); si que conocía la canción, pero no sabía que quien la cantaba era Papá Peter.

La multitud de compratiotas, con banderas, camisetas de la selección Colombia, Junior, América de Cali, Nacional, DIM, y alguna del Deportivo Cuzco, colmábamos los muchos metros cuadrados de la plaza mientras los corresponsales de Caracol, RCN y La W hacían lo posible por pasar de maestros de ceremonias recordando lo que aprendieron en algunas vacaciones en Bosque Chispazos (de seguro todos los preferimos de periodistas). Yo acompañé por un buen rato en medio de la multitud, junto a un grupo que, como era lógico, tenía varias medias de guaro en su haber y respondía de corazón con un viva hijueputa!!! a los Viva Colombia!!!! de Iñaki Berrueta; pero no toda la noche, en algún momento mi cuerpo pedía sentarse, cómodo, y pedía, a gritos, algo de beber. Huí de la multitud para guarecerme en un restaurante típico de plaza turística, donde se come muy bien, pero pagando 3 veces el precio de un lugar donde se comería 3 veces mejor, en fin. El punto es que allí, sentado cómodamente, y mientras bañaba un cochinillo con 2 jarras de sangría muy fría, Peter se ajustó a mi ignorancia y cantó clásicos del vallenato que hasta un ignorante como yo conoce. Clásicos que, en un perfecto maridaje con la clásica combinación de tinto y frutas, me acercaron a los recuerdos de nuestras fiestas y celebraciones. Clásicos que me hicieron prometer que, en la próxima exposición equina, de cualquier grado entre A y Z; en la próxima feria Agro-Equi-Expo-pecuaria en que me encuentre, mi bota estará llena de un nuevo caldo, de los suyos, enriquecido con frutas, de las nuestras.
Tengo que presentar excusas a su doblemente majestad vallenata el Sr. Alfredo Gutierrez que, según entiendo, se presentaba al finalizar la noche. La verdad, el metro de Madrid no tenía conocimiento de la magna presentación y no modificó su horario, así que la opción era volver en el último metro de la línea 1 a casa. Su doble majestad, le ruego me excuse, prometo brindar a su salud en la próxima feria, donde seguro su voz estará de fondo muchas veces.
... que conocí la 2a catedral mas grande de España. (también la 3a, pero de esa no les he contado aún). Y no se si importe, pero igual yo se los cuento.
Ayer, al terminar las clases, tomamos camino hacia Toledo, patrimonio de la humanidad y el mundo mundial, donde nos recibieron cerca de 40° de temperatura, (que parecían muchos mas si consideramos que los aires acondicionados del salón de clases, del tren, de la estación de tren, del autobus, etc, se encargan de mantener a todos sus ocupantes en un microclima apto para conservarse "después de abierto"). Desde su vista lejana la catedral impresiona con su torre clavándose en el azul vivo del cielo. Ya en la entrada, los portales están rodeados por santos y ángeles, allí enclavados hace ya mucho, mucho, mucho tiempo. Adentro, cada detalle, cada uno de los órganos enormes, los elevados e intocables arcos, las esculpidas miradas atentas, y las capillas construidas para eterno descanso de reyes, príncipes, obispos y artistas, dan prueba del poder, la influencia y riqueza de los que iniciaron, y durante mas de 360 años continuaron, su construcción; La Iglesia Católica.

Es grande, relamente grande, y los con los 7 Euros que pagas por entrar no puedes mas que recorrer una pequeña parte y, esto desde muy cerca, observar con admiración de ojo inexperto, algunas obras del El Greco, ilustre artista de esta ciudad.

La ciudad es preciosa, infortunadamente no tuve el tiempo suficiente para recorrerla, a pie, haciendo sombra entre sus muchas calles estrechas. Claro, el tiempo fue suficiente para crear la inquietud y la obligación de regresar, la próxima vez a 1a hora de la mañana, esperando mayores bondades climáticas.

Quería contarles ... eso.