
Nace de la piel en un instante para crecer mansamente entre tus manos,
recorrer ansiosa tus largos brazos,
y dedicarse a tus hombros, firmes, blancos.
La caricia se instala en el delicado preludio de tu cuello
goza mirando tu escote,
goza contando tus lunares.
No puede ser eterna la caricia,
y aunque recorra tu espalda
y aunque recorra tu vientre,
muere.
No puede ser eterna la caricia,
debe morir entre tus labios.
recorrer ansiosa tus largos brazos,
y dedicarse a tus hombros, firmes, blancos.
La caricia se instala en el delicado preludio de tu cuello
goza mirando tu escote,
goza contando tus lunares.
No puede ser eterna la caricia,
y aunque recorra tu espalda
y aunque recorra tu vientre,
muere.
No puede ser eterna la caricia,
debe morir entre tus labios.
