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Hace dos años que mi nona no nos sirve el chocolate la noche de navidad. Hace dos años que se queda en cama y que nos sentamos junto a ella a compartir, como cada noche desde que tengo memoria, una cena tradicional y sencilla. Deseo sentarme junto a ella muchos años mas, deseo muchas tazas de chocolate, deseo llevarle muchos regalos aun cuando se que nos lo abre y los guarda tras esa cortina en su cuarto, los guarda para … después?
Hace unas noches la conversación sucedió en un lugar diferente. En el sofá de casa, uno frente al otro. Todavía hablamos mucho mientras estamos tirados en la cama, en las horas destinadas a la siesta tras las noticias del medio día, o en las horas, largas horas, antes de dormir. Esta charla, con ocasión de una lectura que me arrancó varias lágrimas, tuvo un matiz diferente. La vi sensible, la vi maestra, la vi experta, la vi cansada. Deseo pasar muchas horas nuevas, no importa el lugar ni el momento, hablando con mi madre.
Hace un par de días erré nuevamente en el regalo. Una vez mas tuve la intención de hacer algo diferente, de descubrir lo que era mejor, lo que era su deseo. No lo logré, aunque estuve cerca, sólo se interpuso el aire acondicionado del gran salón. Sentada en la sala de casa me esperaba y, evidentemente feliz al verme, con argumentos contundentes, y demasiado solemnes, me informó su decisión. Deseo verlo recibirme siempre, deseo su abrazo de hombre fuerte, deseo que mi padre decida, como le plazca, lo que quiere que le regale.
Eligió una fecha dura para morir, 23 de Diciembre. Le regaló a su hija la visita de ese nieto que crió, el mismo que hace 8 años partió a perseguir su vida, tal vez a huir de la de otros. Me regaló la confirmación de hacer lo correcto al ignorar algunas llamadas, perder algunas noches de fiesta y rechazar algunas invitaciones. Confirmé que prefiero estar ocupado en otros excesos, en casa, en casa de las tías que caminan con mi madre en las mañanas, en la de quienes madrugan a tomar un café y saludar a mi nona, su madre, su suegra. Deseo esos excesos de cariño sencillo, simple y sincero.
Hace algunos meses que mi conciencia tomó una forma humana, grandiosamente humana. Hace unas semanas que retomé una conversación fluida con la conciencia. Deseo que siga, franca.
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No pude evitarlo, quedan aquí algunos de mis deseos, quedan aquí algunas de mis nostalgias, quedan aquí algunos de mis propósitos.