febrero 24, 2009

... Que amanecí vestido sólo con mis prejuicios.

El fantasma de su espalda ocupa el otro lado de mi cama.
La miré por largas horas mientras el sueño esquivaba mis ojos,
la soñé cuando decidió entrar en mi pecho.
Fingía, la delató su piel respondiendo al contacto de mis manos, torpes, suyas.
La quiero desnuda, vestida sólo con con mis perjuicios, la quiero cierta.

febrero 22, 2009

… Que la juventud nos llega por contagio.

Jaime Sabines lo concluye así tras pensarlo bien. Como a él, me han hecho la recomendación de rejuvenecer, y no se refirieron a ir al médico, hacer ejercicio o a usar crema para las “líneas de expresión”. La recomendación es la de rejuvenecer el espíritu, el ímpetu. Desde hace días busco en mi las alas que hace tiempo admiré yo mismo y que me llevaron por el mundo físico y el de los sueños, los míos. No consigo encontrarlas, tal vez están bajo el equipaje que he ido acumulando sin darme siquiera cuenta de cuan pesado me resulta. Hay algún remedio para la vejez de mis alas? Donde está la mujer que, en mi cama, contagie de juventud el ímpetu de mis sueños?

febrero 13, 2009

... Que ayer descubrí nuevamente algunas de esas pequeñas cosas que me hacen sin igual.

La posibilidad de despertar cuando el día aún duerme, el goce de una caminata fresca en la mañana mientras los demás, apurados, pasan junto a mi, en sentido contrario, la sonrisa que me regala una historia en la radio, una canción, el poema del libro que me recibe cada mañana, el recuerdo de muchos amores, de muchos abrazos, de muchos besos, el deseo de unos nuevos, el descubrir una mirada fresca, una mirada pícara, unos ojos que recién despiertan. El saludo sincero entregado, la respuesta sincera recibida. Pequeñas cosas que me hacen sin igual cuando las recibo, cuando los disfruto, cuando las comparto. Pequeñas cosas cada día, pequeñas cosas que con frecuencia olvido, que con frecuencia descuido.
Pequeñas cosas sin iguales, para cada uno de nosotros, para ser, sin iguales!


“Cuanto más grande la puerta
más nos cuesta entrar por ella,
Cuanto más grande los hombres
más solitarios se quedan,
Cuanto más grande el amor
más tiempo duran las penas …


Cuanto más negras las nubes,
menos se ven las estrellas,
Cuanto más grande los pueblos
menos se ven las iglesias …”


Cosas Pequeñas, A Dos Velas.