agosto 13, 2010

... Que no puede ser eterna la caricia.


Nace de la piel en un instante para crecer mansamente entre tus manos,
recorrer ansiosa tus largos brazos,
y dedicarse a tus hombros, firmes, blancos.

La caricia se instala en el delicado preludio de tu cuello
goza mirando tu escote,
goza contando tus lunares.

No puede ser eterna la caricia,
y aunque recorra tu espalda
y aunque recorra tu vientre,
muere.

No puede ser eterna la caricia,
debe morir entre tus labios.

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