Y es ese el motivo por el que hace ya varias semanas que no cuento nada.
No porque no esté rodeado de belleza, de hecho, la belleza sonríe para mi cada mañana, aun cuando sea gris, fria y lluviosa.
Sonríe en cada mirada, en cada esperanza, en cada recuerdo.
La belleza sonríe incluso en la palabras.
Callo por la sencilla y deliciosa belleza del mismo silencio.
callo porque quiero hacerlo.
Callo evocando imágenes que aún no existen.
Callo para dar paso al eco de las palabras del pasado,para dar paso al estridente sonido que deja el vuelo de los sueños.
Y callaré, cada vez que el silencio y las mudas voces ocupen el infinito espacio de mis pensamientos.
(*) Proverbio árabe. - Los Jardines secretos de Mogador - Alberto Ruy Sánchez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario