... que los vallenatos se llevan muy bien con la sangría y el cochinillo.
Debo decir que en estas semanas en Madrid he disfrutado ampliamente de la mezcla de vino tinto, hielo, frutas y, tiempo. Debo decir también, y ustedes ya lo saben, que no soy el mas fanático seguidor de la música vallenata, de hecho, soy casi ignorante en ese sentido. Sin embargo hoy, en el escenario que dispuso la embajada Colombiana en Madrid, en la Plaza Mayor, para adelantar el 1° de los mas de 1000 conciertos por la paz y la libertad, iba preparado con la referencia sobre el autor / intérprete de El Papá De Los Amores (Gracias Sta.!!!); si que conocía la canción, pero no sabía que quien la cantaba era Papá Peter.
La multitud de compratiotas, con banderas, camisetas de la selección Colombia, Junior, América de Cali, Nacional, DIM, y alguna del Deportivo Cuzco, colmábamos los muchos metros cuadrados de la plaza mientras los corresponsales de Caracol, RCN y La W hacían lo posible por pasar de maestros de ceremonias recordando lo que aprendieron en algunas vacaciones en Bosque Chispazos (de seguro todos los preferimos de periodistas). Yo acompañé por un buen rato en medio de la multitud, junto a un grupo que, como era lógico, tenía varias medias de guaro en su haber y respondía de corazón con un viva hijueputa!!! a los Viva Colombia!!!! de Iñaki Berrueta; pero no toda la noche, en algún momento mi cuerpo pedía sentarse, cómodo, y pedía, a gritos, algo de beber. Huí de la multitud para guarecerme en un restaurante típico de plaza turística, donde se come muy bien, pero pagando 3 veces el precio de un lugar donde se comería 3 veces mejor, en fin. El punto es que allí, sentado cómodamente, y mientras bañaba un cochinillo con 2 jarras de sangría muy fría, Peter se ajustó a mi ignorancia y cantó clásicos del vallenato que hasta un ignorante como yo conoce. Clásicos que, en un perfecto maridaje con la clásica combinación de tinto y frutas, me acercaron a los recuerdos de nuestras fiestas y celebraciones. Clásicos que me hicieron prometer que, en la próxima exposición equina, de cualquier grado entre A y Z; en la próxima feria Agro-Equi-Expo-pecuaria en que me encuentre, mi bota estará llena de un nuevo caldo, de los suyos, enriquecido con frutas, de las nuestras.
Tengo que presentar excusas a su doblemente majestad vallenata el Sr. Alfredo Gutierrez que, según entiendo, se presentaba al finalizar la noche. La verdad, el metro de Madrid no tenía conocimiento de la magna presentación y no modificó su horario, así que la opción era volver en el último metro de la línea 1 a casa. Su doble majestad, le ruego me excuse, prometo brindar a su salud en la próxima feria, donde seguro su voz estará de fondo muchas veces.
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