Los habitantes del piso catorce caminaron de frente en medio de la oscuridad, chocaron contra lo que,hasta hacía unos segunodos, era el techo de su departamento nuevo. 9 habitantes del edificio no lograron salir.
El mar, proveedor de vida y delicias, entró con fuerza en la tierra para recordarnos su fuerza imparable.
La destrucción no se detuvo, no toleró puertas, rejas, muros, nada logró contener la furia del frio mar azul.
Huellas de la tragedia, permanentes en las miradas y en las almas.



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