febrero 13, 2009

... Que ayer descubrí nuevamente algunas de esas pequeñas cosas que me hacen sin igual.

La posibilidad de despertar cuando el día aún duerme, el goce de una caminata fresca en la mañana mientras los demás, apurados, pasan junto a mi, en sentido contrario, la sonrisa que me regala una historia en la radio, una canción, el poema del libro que me recibe cada mañana, el recuerdo de muchos amores, de muchos abrazos, de muchos besos, el deseo de unos nuevos, el descubrir una mirada fresca, una mirada pícara, unos ojos que recién despiertan. El saludo sincero entregado, la respuesta sincera recibida. Pequeñas cosas que me hacen sin igual cuando las recibo, cuando los disfruto, cuando las comparto. Pequeñas cosas cada día, pequeñas cosas que con frecuencia olvido, que con frecuencia descuido.
Pequeñas cosas sin iguales, para cada uno de nosotros, para ser, sin iguales!


“Cuanto más grande la puerta
más nos cuesta entrar por ella,
Cuanto más grande los hombres
más solitarios se quedan,
Cuanto más grande el amor
más tiempo duran las penas …


Cuanto más negras las nubes,
menos se ven las estrellas,
Cuanto más grande los pueblos
menos se ven las iglesias …”


Cosas Pequeñas, A Dos Velas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Mi querido Hugo, sabes algo? hace ya varios días que vengo pensando en como la cotidianidad se puede convertir en algo mágico, sencillamente por las pequeñas cosas o mini detalles que generalmente pasan desapercibidos para la gran mayoría de la gente. El otro día me acordé de una persona por un detalle que tuvo conmigo, y eso es lo que me gusta, acordarme de la gente por los pequeños detalles que tienen contigo, y no me refiero a nada material, ni trascendental. Me refiero a detalles tan sutiles que si no te detienes a pensar, no los ves. Pequeños detalles que hacen la diferencia, pequeños detalles que te mantienen vibrando. No permitamos que lo macro de la cotidianidad, nos haga ciegos a estas pequeños detalles, te parece?
Vane