Con la voz más sencilla que he escuchado respondió mi pregunta, y la supe sincera.
- Qué te hace feliz?
Abrió sus ojos pequeños y sin dudarlo dijo:
- “Fresas, en la mañana”
Sin mas ansiedad que la que demostraba el brillo de sus labios rojos mordía cada una de las frutas; maduras estallaban en su boca y llenaban cada uno de sus sentidos.
El plato vacío no pudo acallar los gritos de sus poros y las horas siguientes se llenaron de frescura.
Aún puedo verla, y cada mañana el mismo plato la espera, lleno de pequeños bocados de roja felicidad madura.
junio 03, 2009
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