Chopin al piano llenó mi habitación con un perfecto Nocturne.
No puede impedir su entrada y sencillamente llegó con el frio de la noche.
Las cortinas del sueño no fueron suficientes
y cuando finalmente abrí mis ojos para disfrutarla completa,
el concierto terminó con su magistral Tristesse.
julio 18, 2009
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