septiembre 13, 2009

... Que el fuego estuvo encendido.

Encendí el hogar para abrigar la noche,
para abrigar tu pecho.
Desnudé la luna
para beber contigo su tenue luz.
Embriagamos los recuerdos y acordamos una nueva amnesia.
La madrugada llegó para lavar las sábanas blancas
descubrir las cenizas
y ahuyentar tu bello espejismo.

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