Se ha sentado en el cómodo cojín de la yema de mi dedo índice y sacude sus pies en el vacío.
Perdió también su vestido.
Mi sueño transparente tiene su mirada perdida,
suspira
imagina.
No extraña, no puede extrañar pues no conoce, pero imagina.
septiembre 23, 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario