En las próximas semanas las hojas de los árboles del hemisferio norte realizarán una danza mortal en los vientos frescos, cayendo al suelo, tapizando los bosques y las aceras. Algunas de ellas han empezado a vestirse para su funeral en brillantes ocres dorados por el sol. Y algunas, las mas inquietas y tal vez suicidas anticipadas, se han lanzado ya cansadas de bailar en las alturas, rindiéndose a los primeros vientos y entregando su existencia para que estos las lleven. Las que quedan, muchas todavía, se aferran fuertes y resisten verdes.
Los árboles empiezan a desnudarse. En un erótico baile acompasado hoy me invitan a añorar los fuegos del invierno, fuego en la piel de los amantes de chimenea, fuego en el calor del vino tinto, en el largo cuello blanco que renuncia a su bufanda. Se tomarán su tiempo, hoy sólo dejan caer pañuelos de Mademoiselle para que los últimos románticos les cortejemos acariciados por el viento que hoy les saca del letargo.
Les expiaré y compartiré su frio y su abrigo. Y recibiré el aroma del las hojas cuando, cansadas de aguantar, sucumban a los vientos de entonces, fríos, fuertes. Se cansarán todas las hojas, desnudarán los árboles para cambiar su piel, preparándonos para maravillarnos con las nuevas flores que, jóvenes e inquietas, los cubrirán nuevamente, cuando añoremos el cálido sol que hoy las viste del color de la tierra en la que morirán finalmente.
1 comentario:
Entonces... no solo cuentos... tambien poesia, si rima o no, en prosa o verso no lo se distinguir, no hace falta... lo que realmente importa es transmitir el sentimiento!... Gracias por una justa foto del Otoño, cargada de nostalgia y de añoranza por lo que viene y por lo que se fue...
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