Abrir tu puerta desde adentro,
invitar la soledad a abandonar tu casa.
Enfrentar mi mirada con la tuya para encontrar su brillo,
despertar del letargo los corazones.
Hablarte al oído y recorrer con mis palabras tus recuerdos.
Aprender las formas de tus emociones,
encontrar los rincones de tus pensamientos,
escalar la ladera de tu silencio.
Déjate convencer.
agosto 15, 2009
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